4.10.11

Telecinco le hace la rima a sus espectadores en Internet

Las televisiones apuestan cada vez más por Internet. Yo soy más de ir al corredor de apuestas del barrio de toda la vida, pero allá cada uno. Además, también están empezando a considerar la Red como una ventana de emisión más.

Inciso: en mis conferencias (cuando llamo a casa de mis padres desde fuera) es frecuente que alguien (mi madre) me pregunte de dónde viene el concepto "ventana de emisión" referido a la tele. No está clara la etimología aunque en el caso de algunos canales parece que viene de aquellos alegres tiempos en los que en las ventanas de Madrid podía oírse el simpático grito de "agua va". En algunos programas del corazón también reciclaron el concepto de ese grito y lo llamaron "cebo".

Como les decía, Internet es otra forma de que los espectadores accedan a sus series y programas favoritos y también una vía para que las cadenas de televisión patrias den una segunda vida a sus contenidos. Así puedes repasar tus capítulos favoritos o quedarte extasiado una y otra vez con duelos actorales del nivel del de Antonio Hortelano y Kira Miró en Punta Escarlata. Duelo en el sentido recogido por la RAE en la segunda acepción de la palabra.

En Telecinco creen profundamente en las segundas oportunidades para sus productos, pero no para sus espectadores. Los responsables de su web consideran que el público tiene que ver las cosas cuando toca: en su emisión por televisión. Y si no llegas, le pides a tu cuñado que lo grabe, porque si quieres verlo en su web te garantizan que te enterarás de lo que pase en el capítulo de turno... antes de verlo. Titulares revelando nombres de asesinos, capturas de player con el último plano del episodio... Les pondría ejemplos, pero no soy tan cabrón.


Si los responsables de la web de Telecinco editaran DVDs.

Agradezcamos siempre esas iniciativas para recuperar público para las series y programas de televisión entre los espectadores que a veces tenemos vida social y nos vemos obligados a recurrir a Internet para ponernos al día. Pues eso: gracias, Megavideo.

Bonus track: Es posible que el equipo web de Telecinco sí haya editado algún DVD. Concretamente, el de El planeta de los simios de Charlton Heston.

5.8.11

Titular 'Punta Escarlata' y que no sea porno

Si se acuerdan de cuando dijeron que Cuatro estaba preparando su versión de Happy Town, son ustedes dignos concursantes de Saber y ganar: tanto por lo amplio de su memoria como por lo poco selectivo de la misma.  Personalmente, vi uno o dos capítulos de Happy Town, a su vez vendida como la nueva Twin Peaks y pasé a otra cosa. Y sin haber comprado aún la caja de El ala oeste.

El caso es que la "versión de Cuatro" se ha empezado a emitir por fin en Telecinco. Se titula Punta Escarlata y tengo que decir que es bastante satisfactoria y que, por suerte, no creo que tenga mucho que ver con el supuesto original. Por si alguien anda despistado, la cosa va de la desaparición de dos niñas en un pueblo hace unos cuantos años. El caso está cerrado hasta que otra niña de repente atraviesa medio país para, sin saber muy bien por qué, señalar el lugar donde están enterrados los cadáveres. A partir de ahí, policías que quieren atrapar al asesino en un pueblo más lleno de sospechosos que uno de esos que organizan excursiones para ver Salvamé.

El género es una especie de thriller con toques de paranormal. Lo más sobrenatural de todo sería el casting de Antonio Hortelano, eso sí. Me gusta sobre todo que se apueste por series de este corte en España, que se produzca para un público adulto y que podamos ver series sin niños y abuelos. Aunque los hay, al menos no protagonizan un trama impuesta por algún genio del marketing de antena. Pueden cambiar la palabra "genio" por cualquier otra que les guste como "muceta" o "Godzilla".

"No, no: tu compañero de reparto no es el de la camilla, es el del pelo largo".

Lo importante es que la intriga está más o menos bien dosificada. El "más o menos" le viene de mi clásica queja con las series españolas. Todos juntos: ¡dura demasiado! Con 90 minutos por episodio, los guionistas tienen claro donde tienen que acabar el capítulo para dejarlo en alto, pero están obligados a rellenar por el camino con momentos que apenas parecen aportar algo al desarrollo real de las cosas. Lo que en política vendrían a ser las elecciones generales.

En el lado negativo no voy a hablar de algunos miembros del reparto porque no me gusta decir obviedades, así que voy a quejarme de la web de Telecinco, concebida bajo la premisa de "si no lo veis en la tele, pagaréis por ello". Pagaréis porque hay una opción para ver el capítulo en HD abonando 1,06 euros, lo que me parece una barbaridad para un capítulo de una serie ya estrenado. Por 40 céntimos más te puedes adelantar al estreno del siguiente, más razonable porque ya estaríamos hablando de adicciones y los vicios se pagan. Por más que algunos famosos cobren por ellos.

La opción de visionado normal es "gratuita"entendiendo por tal que no entregas dinero, pero que te expones a que te corten el capítulo cuando les dé la gana para cascarte un anuncio. En mi caso, siempre el mismo, de un helado que ya no probaré por principio, y con un criterio de corte que sonrojaría al equipo de continuidad de Antena 3.

Como si la competencia en Internet siguieran siendo otras cadenas sin pudor a la hora de mutilar, cuando en este caso la competencia serían las webs de descarga directa, los torrents o, qué demonios, los fabricantes de aparatos de grabación. Entiendo que tenga que "pagar" con un visionado de publicidad que me hagas el favor de tener el capítulo que me perdí disponible, pero una cosa es cobro y otra castigo y humillación. ¿Se habrán creído que son un banco?

20.7.11

Quiero saber cómo traducirán Wilfred

A veces tengo estas curiosidades idiotas: cómo traducirán el título de Wilfred, en qué nuevo programa pondrán a Belén Esteban... Sé que cualquier cosa que prevea se verá ampliamente superada en absurdo por la realidad.

Les cuento a los que no estén al cabo de Megaupload: Wilfred es el título de la nueva serie de Fx que adapta un original australiano. También es el nombre del perro de la vecina de Ryan, el protagonista interpretado por Elijah Wood. Hasta aquí, todo normal, salvo por eso de que la gente se esté creyendo a Wood haciendo de algo diferente a un hobbit. La locura de la serie es que todo el mundo ve a Wilfred como un perro más, salvo Ryan, que ve... mejor os enseño una foto:

Elijah Wood no tiene muy claro que romper el encasillamiento actoral sea siempre buena idea.

Un tipo vestido con un disfraz sospechosamente parecido al del anuncio de Vodafone, que además de porrero, borracho y experto en manipular a Ryan, es un perro. Quiero decir que olfatea traseros, se babea y no distingue los colores. Una lástima, porque salvo por esto último, podría presentarse a alcalde en algunas localidades catalanas.

Si están desconcertados por esta pequeña sinopsis, no quiero ni contarles cómo estoy yo después de ver cuatro capítulos. Todavía no sé si es una genialidad o un pufo tremendo. Creo que la palabra "bizarra" se inventó para esta serie. Y para los profesores resfriados. Clique aquí si ha entendido el chiste.

El ambiente de la serie es incómodo. No en el sentido de vergüenza ajena de Ricky Gervais, sino porque los abusos de Wilfred y la tontuna que arrastra Ryan a veces dan ganas de zarandear a Elijah Wood. Si nos algo de lo que uno tenga ganas así en general.

Tampoco es una incomodidad que lleve a la reflexión profunda de las grandes verdades de la vida. Al final las lecciones que Wilfred intenta inculcarle a Ryan no están muy alejadas de la moralina de La hora de Bill Cosby, aunque con drogas blandas en lugar de jerseys lisérgicos. La trasgresión puede ser más impactante en un país como Estados Unidos en el que un porro puede arruinar una carrera política. Aquí lo que más indignaría sería el que no rule, por lo que una vez pasado el impacto del "hala, qué brutos", esperamos que haya un desarrollo. Aunque lo mismo pensábamos de Intereconomía y ahí sigue.

Hay buenos chistes, casi todos a costa de la naturaleza perruna de Wilfred, pero no tengo claro que la broma aguante toda una serie. Aunque fíjense lo que pasó con Ana Obregón haciendo de niñera sexy.

Si son ustedes muy aficionados a la televisión, que no es lo mismo que verla muchas horas desde que existe Salvamé, déjense pasar por un par de capítulos. Aunque solo sea por experimentar. Eso sí: tengan en cuenta que esta última frase parece que es lo mismo que pensaron los guionistas. Antes de ponerse a escribir.

18.7.11

Mosquitos

Aquí estaoy yo hablando sobre lo de... eso que... ay, lo que hacen los mosquitos. Y me diréis: "¿pican?". Y yo os contestaré: "sí, ya lo han visto unos cuantos".

8.7.11

Debate sobre el estado de la ficción

La verdad es que con el título que acabo de poner, podría ser algo protagonizado por Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. ¡Mas no!* Los chicos y chicas de Periodista Digital nos convocaron a Israel Álvarez y a mí para conversar sobre series españolas bajo la batuta de Sergio Espí. Nos salió esto:


Ahora sería bonito un debate sobre lo debatido. Por ejemplo entre Pilar Rubio y Ana de Armas, tan admiradas por los contertulios.


* Sutilérrimo juego de palabras.

Idris Elba se Luther

Acabo de darme cuenta de que nunca llegué a publicar un comentario sobre la primera temporada de Luther. Al menos eso dice Google, que yo tengo menos memoria que el Spectrum de mi hermano mayor.

El borrador de ese post está en uno de mis discos duros y en él describo la serie como una pequeña joya del género negro (y aquí hacía una broma idiota con el hecho de que el protagonista sea Idris Elba). Escribí esto:
El protagonista de Luther es lo que habría sido Colombo si en lugar de vivir los locos 60 de San Francisco (y a Colombo se le notaba que los había vivido a tope), hubiera estado de policía en Londres en las décadas de 1990 y 2000. En otras palabras: es un tío cabreado. John Luther es una persona inteligente y sensible enfrentada al hecho, incomprensible para él, de que el amor y la bondad no son los motores del mundo. Y es que no entender algo, cabrea mucho, como demuestra cualquier tertulia televisiva.
La primera temporada de Luther es tan buena que no me extraña que hayan usado el nombre para la nueva serie de Idris Elba. Que además, también va de un policía de Londres que es amigo de alguno de los amigos del otro. Y también hace una pequeña aparición Ruth Wilson. Un momento...

Una de las cosas que más admiro en Fringe es que cada temporada se reinventa y cambia las coordenadas de la ciencia-ficción por las que se mueve. Es lo mismo que hizo Perdidos y lo que intenta Telecinco cada vez que se le ocurre poner a Belén Esteban en un programa diferente.

En su segunda temporada, Luther prueba un poco de este intrazapping y fracasa. Da la impresión de que han reseteado a la manera de los comics de Marvel y DC. El final del último episodio de la primera temporada importa poco y lo poco que heredamos de él, desaparece rápidamente para dar lugar a un nuevo juego de relaciones entre personajes que se crean desde la nada. Todo muy Mujeres y hombres y viceversa.

Idris Elba, repasando el mapa de tramas.

La ventaja es que la segunda temporada puede verse independientemente de la primera. Lo malo es que no está claro que eso merezca la pena. Ningún villano está a la altura del gran enemigo de John Luther en la anterior entrega. Y la mezcla de las tramas episódicas con la horizontal es totalmente confusa y forzada. Da la impresión de que la BBC recorta el pedido de seis episodios a cuatro y hay que meter la historia de los últimos capítulos a calzador. Hasta el punto de que por momentos se diría que el protagonista se teletransporta para cumplir con sus compromisos en las dos historias. Y ya costaba creer que hiciera eso en Thor.

Por lo demás, si quieren ver violencia y suciedad en televisión... más violencia y suciedad en televisión de lo normal, o al menos mejor interpretada, asómense a Luther. Es más corto que los magazines matinales.

4.7.11

Huelga de cielos caídos

La especie humana es, en su conjunto, lerda. Creo que este es el subtexto que siempre nos han querido transmitir los autores de ciencia ficción que han descrito todo tipo de apocalípticas invasiones extraterrestres. Desde la de los marcianos sin Tamiflu de H.G. Wells hasta el ataque de los saltamontes de Falling Skies que Steven Spielberg ha perpetrado para la TNT.

Mi teoría se fundamenta en que todos estos alienígenas tienen en común ser razas capaces de idear viajes interestelares pero que nunca se les ha ocurrido fabricarse ropa. No digamos cascos o accesorios antibalas. Conclusión: los humanos hemos malgastado en la moda el tiempo que podríamos haber usado en viajar a otros planetas. Vean una colección de Ágatha Ruiz de la Prada y díganme si nos ha merecido la pena.

El primer capítulo de Falling Skies me pareció entretenido, tengo que reconocerlo. Sin grandes despliegues y sin gran originalidad en los planteamientos, todo muy propio de serie de verano. En verano hemos visto series con bichos irreales toda la vida: desde Hulk a Los vigilantes de la playa. También pensé en V, que hubiera hecho una segunda temporada mucho mejor enfoncándola así. Claro que también hubiera hecho una segunda temporada mucho mejor simplemente no haciendo una segunda temporada.

Series apocalípticas con niños. Seguro que al fondo está Amparo Baró.

La cosa es que tenemos una invasión alienígena que ríete tú de Mallorca en agosto y que ha diezmado a la población del planeta, que se ha cargado prácticamente toda la tecnología con un pulso electromagnético y que tiene secuestrados a los niños para hacerles trabajar como esclavos. Cargando metales. No para hacer balones de fútbol, no. Para cargar pesos. Podían haber puesto a eso a Iñaki Perurena, pero les recuerdo que son una civilización que todavía tiene pendiente descubrir el concepto "calzoncillo". Y el concepto "pulgar oponible" también.

Escenario postapocalíptico, civiles obligados a convertirse en soldados, civiles haciendo de civiles fans de Intereconomía... podría ser The walking dead, pero les falta mala leche. Los personajes están pasados por el tamiz del Spielberg que retoca los fotogramas de E.T. para convertir las pistolas en walkie-talkies. 

El otro referente que me viene a la cabeza es Battlestar Galactica, pero le faltan muchos tonos en la escala de grises. El personaje de Noah Wyle es demasiado majo, demasiado héroe de una sola pieza para introducirle los matices inquietantes de la familia Adama. Y los malos parecen una tapa en un restaurante de Bangkok: dan demasiado asco como para llegar a empatizar con ellos.

"¡Cuidado, un cylon! Digooo... esteeee...".

La inercia veraniega me está pudiendo y todavía veré el cuarto capítulo. Pero en estas fechas llegué a ir al cine a ver Trasnsformers, así que es normal que desconfíen de mí.

Y que los autores de ciencia ficción que han descrito todo tipo de apocalípticas invasiones extraterrestres en el fondo pueden tener razón.