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13.1.10

Tom Cruise podría hacer una versión de 'Los Serrano'

¡Claro que podría! Otra cosa es que no le dé la gana. Pero les explicaré por qué Tom y Antonio Resines son dos caras de una misma moneda. La de euro no, que sale el rey y no queremos líos.

Para que lo entiendan lo que quiero decir, me veo obligado a recurrir a un pequeño garbeo por la Física Cuántica. ¿Recuerdan ustedes al gato de Schrödinger, quizá el felino más amado y odiado desde Hello Kitty? Por refrescarles la memoria, grosso modo, es el protagonista de una paradoja científica en cuyo planteamiento encerramos en una caja a un gatín con un veneno que puede matarle si se descompone un átomo que anda también por la caja y que tiene un 50% de probabilidad de hacerlo. Aplicando descripciones propias de la física cuántica al estado del átomo, descrito por una función de onda, mientras no abramos la caja el gatín estará vivo y muerto a la vez. Como Elvis.


Mira qué bien lo explican los de Punset

¿Y esto que tiene que ver con Tom y Antonio? Nada, tengan paciencia. En términos científicos, esto de tener un gato muerto y vivo a la vez era un marrón, en primer lugar porque no se ponían de acuerdo sobre si había que llamar a la señora de la limpieza. Ahí apareció el bueno de Hugh Everett que hizo el equivalente intelectual a abrir la caja, encontrarse al minino tieso y tener que explicárselo a una pequeña de ocho años llamada Tiffany:

- Sí, Tiffany, el pequeño Smurfgles está muerto aquí, pero está vivo en otra parte.

- Tío, no me vengas con mierdas religiosas, que llamo a mi abogado para que te haga un bautizo laico por todo el orto. ¡Y pásame la grifa, que tengo la bajona por el puto gato!

Ay, la educación pública que promueve Espe. Pero a lo que quería llegar Hugh es que la muerte del gato viene dada por la observación en sí, que obliga a la función de onda que describe al átomo a adoptar un estado concreto y “desechar” los demás. Pero como los físicos cuánticos son unos sentimentales y tienen unas ecuaciones rarísimas, han deducido que la probabilidad cuántica se explica mejor si lo que ocurre en realidad es que los dos posibles sucesos han tenido lugar y nosotros nos hemos quedado en una versión del Universo en la que el gato ha muerto, mientras otros nosotros han descubierto, con alivio y resignación, una zarpa que se lanzaba a sus ojos al abrir la caja. Por cachondos.

Dicho de otra manera, por cada evento no determinístico, cada una de sus posibles soluciones se da, de hecho, en su propio Universo alternativo. A nivel cuántico es un pasote, pero imaginen que cada vez que a ustedes les han hecho la cobra, hay un Universo paralelo en el que han triunfado. El que no se consuela es porque no quiere. Mejor: el que no se consuela en este Universo es porque lo está haciendo en otro.

Con este panorama, Antonio Resines no hace sino aplicar la teoría de los muchos mundos o los universos paralelos a su método interpretativo. “Es que Resines siempre hace de Resines”, habrán oído. ¡Pues no! El gran actor cántabro compone sistemáticamente las distintas versiones de un mismo individuo según haya sido dueño de una taberna, funcionario de prisiones, guardia civil o ingeniero español que trabaja en Oklahoma. Hacer el mismo papel es algo que puede hacer un Arturo Fernández cualquiera. Sumar el método Stanislavsky con la Física Cuántica, ¡ay, amigo! Eso sólo lo pueden hacer unos pocos.

Otro de esos escasos elegidos, ya lo han adivinado, es Tom Cruise. Porque un gruísta que huye de los marcianos no es el mismo tipo que un agente secreto que lleva a cabo misiones imposibles o un barman listillo. Pero todos ellos sonríen a lo timidín mirando hacia abajo y corren tiesos y subiendo mucho las rodillas porque hasta cierto momento de su vida, todos fueron la misma persona. Hasta que el problema de la observación cuántica sacudió sus vidas.


Y como el número de posibilidades derivadas de la continua medición cuántica de los eventos que conforman nuestra vida es infinito, no es absurdo pensar que Misión Imposible es en realidad un sueño de Tom Cruise.

Porque de los que nos gusta el cine, un sueño, lo que se dice un sueño, no es.

6.10.09

Fenómeno anómalo

Fenómeno anómalo no es como me llamaba el Fary, sino una expresión para designar todo tipo de acontecimientos en informaciones que escapan del ámbito académico. Vulgo: movidas paranormales. Como la existencia de un programa con esta temática dentro de Radio Televisión Española.

Si Cuatro o la cadena SER quieren albergar a Iker Jiménez y sus “informaciones”, tienen un pase, aunque habría que ver hasta dónde llegan sus responsabilidades como concesionarias de un servicio público. En cualquier caso, por muy divertido que sea meternos con él, debemos reconocer que sabe mantener un cierto escepticismo sobre la información que trata. Aunque a veces lo exhiba frente a hechos demostrados por la ciencia. Que una corporación como RTVE acoja un despropósito como Espacio en blanco, es un disparate.

Se me escapó hacer un análisis en profundidad de la entrevista que Miguel Blanco le hizo hace unos meses a un señor que negaba el Holocausto del mismo modo que yo niego los reyes godos. Sospecho que al menos uno de los dos lo usa como técnica para saltarse algunos temas para el examen de Historia. Lo que no se me escapa es el publirreportaje que se marcó la madrugada del domingo cuatro de octubre. Noten que varios días después, el programa no está disponible en los podcast de la radio pública. Ellos sabrán por qué.

Coincidiendo (serendipia, diría él) con la publicación de su nuevo libro, Miguel Blanco se autoentrevistó en el programa que dirige, con su texto como punto central de la conversación. El papel propagandístico se lo coló a un colaborador que entró telefónicamente y que cada vez que mencionaba la publicación lo hacía dando su ficha completa, editorial incluida. Blanco se cubría las espaldas con perlas como: “El libro... no quiero hablar de él, porque sería publicidad [...] por eso prefiero que lo lean”. Ay, Torreiglesias, si levantaras la cabeza... A lo mejor te daría tortícolis, vaya usted a saber.

Aparte de utilizar para el propio beneficio dos horas del tiempo de emisión radiofónica de la corporación, Radio Nacional es responsable como entidad de cada palabra que diga el director de uno de sus programas. Por lo tanto, me gustaría saber cómo encajan dentro de la descripción de servicio público, afirmaciones como las siguientes:

  • “[La gran pirámide] lleva 10.000 años en pie, aunque los arqueólogos oficiales no lo acepten”. La fecha que se cree el bueno de Miguel es necesaria para dar por buena la teoría de la correlación de las grandes pirámides con el Cinturón de Orión. Y si para eso hay que creer que las construyó una civilización perdida, pues se cree. ¿Quién se va a fiar de las pruebas arqueológicas? ¿No han visto cómo las consigue Indiana Jones?
  • “Empecé a escuchar infrasonidos, ultrasonidos...”. Por definición, son sonidos que el ser humano no puede percibir. Esto más que una objeción científica, es lingüística.
  • Habla de la estatua de una diosa egipcia que le “encargó llevarle personas”. Es raro, porque las diosas egipcias son más de pedir mojitos. En cualquier caso, dice que es una estatua a la que se le han hecho mediciones que demuestran que acumula muchos “bovis” de energía. Dice el artículo de la Wikipedia dedicado a este tema (y es lo más parecido a un acercamiento riguroso al tema que he encontrado en la Red) que “actualmente no existe instrumental científico capaz de detectar niveles de vibración de la energía espiritual”. Las mediciones de hecho las hace algo parecido a un zahorí con algo parecido a un péndulo. Ustedes mismos.
  • De aquí salta al mundo maya y nos habla de la ciudad de Toniná, que llegó a albergar “900.000 personas”. Más que en la Roma de Julio César. Ni siquiera está claro que en las ciudades maya hubiera habitantes fijos. Se estima que en todo el valle de Ocosingo podría haber unos 50.000 mayas. Puede que en vacaciones alguno más. Disculpen que vuelva a enlazar Wikipedia.

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Anda que no debió de haber pelotazos ni nada para meter aquí a tanta gente
  • “Las manchas solares pueden quemar las redes eléctricas, los cables”. Por poder... A Miguel Blanco le ha soplado un sacerdote maya (¿¡!?) que la fecha de 2012 no seré el Apocalipsis así a lo burro, sino que puede ser algo más sencillo, como que se destruyan las comunicaciones y la red eléctrica mundial. Desconozco, y no tengo ganas de hacer los cálculos (que por otra parte no sabría realizar), cuánta energía puede lanzar a nuestro planeta una mancha solar. Pero digo yo que si pueden quemar los cables de la luz, igual nos va a hacer falta una crema solar de amianto. Vamos, que una vez rostizados nos va a importar poco no poder cargar el móvil.
  • “A 82 grados, dicen, son datos que yo no he corroborado, que es la temperatura a la que hierve la sangre humana”. Menos mal que no lo ha corroborado. Porque el agua hierve en condiciones normales a 100 celsius. ¿Saben eso de que cuando le pones sal al agua tarda más en hervir? ¿Y que cuando echas los macarrones tarda en volver al punto de ebullición? Pues con todas las porquerías que lleva la sangre, imagínense. Suponiendo que la sangre pueda hervir en algún punto, yo no me preocuparía por eso. Las células habrían explotado mucho antes.
  • La teoría del centésimo mono. En resumen, viene a decir que si un número suficiente de individuos de una población alcanza un conocimiento, el resto de la comunidad lo adquiere automáticamente sin necesidad de aprenderlo. Me encanta porque esta es una de esas teorías que se atribuyen a “los científicos”. En realidad, la formuló un tal Lyall Watson que, ante la demostración de que los datos que la sustentan son falsos, admitió que era “una metáfora de mi propia invención”. ¡Toma ya!
  • Como Miguel no debe dar esto por válido, puesto que proviene de fuentes tan dudosas como The New York Times. Según él: “se sabe y esto es física cuántica de alto nivel... hay un determinado sistema de comunicación a nivel de conciencias en el que la información va de una mente a otra y se traduce a lo largo de todo el planeta sin que haya medios físicos”. Traduzco: como no se me ocurre cómo justificar esta paja mental, digo Física cuántica, que seguro que los pocos que tienen claro qué es de verdad no escuchan este programa.
  • Pero vamos más allá. Como lo del centésimo mono es un número que no suena creíble, la cifra exacta de gente que puede modificar la conducta de la Humanidad hay que buscarla en otra parte. Y la Biblia habla de los 144.000 justos, así que eso debe ser. Según estas cifras defendidas por Miguel Blanco, todos deberíamos hablar chino. O por lo menos saber manejar los palillos. En 2006 eran 1.313.973.713, así que ya les vale.

El programa no se completó sin recordarnos que no estamos solos y sin advertir que en próximas entregas irán dando indicaciones del procedimiento a seguir el 12 de diciembre de 2012 para salvar a la Humanidad. O algo parecido. Después de todo lo oído me pregunto dos cosas. Primera: ¿merece la pena salvarla? Segundo: ¿es esta la línea editorial de Radio Nacional? No creí que lo de “servicio público” tuviera nada que ver con ir al lavabo.

3.9.09

Prostitución es vieja afición

“Estoy aburrido, necesito un hobby”, dijo Guillermo del Toro. Y va Peter Jackson y le casca dos películas con Bilbo de prota. “Así no te aburres”.

Originalmente, un hobby era un caballo irlandés de tamaño pequeño o mediano. Fíjense qué curioso, que al final lo del primer párrafo va a ser un chiste etimológico y todo. Concretamente, parece ser que aquellos équidos están muy emparentados con los asturcones. Lo que explica (o no) por qué mi abuela es bajita y pone siempre tanta comida.

Por algún tipo de analogía, los clásicos caballitosde juguete empezaron pronto a denominarse también hobby-horses. Tampoco es que se mataran con esto.

El paso a designar el pasatiempo de una persona viene a través de dos caminos más o menos independientes. Algunas fuentes (ejem, Wikipedia, ejem) citan a Enrique VIII, cuyo pasatiempo favorito habrían sido las carreras de caballos, que aún en el siglo XVI se denominarían hobbies. Otros prefieren encontrar la referencia en la expresión “to ride one's hobby-horse” (montar su hobby-horse), que se extendería desde el caballito de juguete hasta cualquier afición.

Sin embargo, no todo es tan blanco en los antiguos usos de la palabra hobby. Sea por la combinación del sustantivo con el verbo “montar” o bien por la postura adoptada al usar el juguete, en tiempos de Shakespeare la expresión servía como eufemismo para referirse a una prostituta, o, al menos, a una mujer promiscua.

El bardo inmortal era mucho menos etéreo de lo que nos quieren hacer suponer las versiones de Romeo y Julieta de las series americanas sobre adolescentes. En Un cuento de invierno, Camilo sospecha que su mujer le ha sido infiel y dice de ella que ha sido “a hobby-horse”. También hay uso bastante inequívoco en palabras de la Bianca de Othello. En Trabajos de amor perdido, Moth también se refiere a la amada de Armado como “the hobby-horse”.

Si ustedes desconocían esta ambigüedad y han leído Tristram Shandy... er... son ustedes muy raros. Así que no dudaré en recomendarles que relean la novela.

Y por si fuera poco, sinónimo de hobby-horse es cock horse. Y si no saben lo que significa la primera palabra, les diré como pista que Google da 73.700.000 resultados en la consulta. Una búsqueda que no deben ustedes llevar al apartado de imágenes si hay menores delante. Sí, lo he hecho. Cada uno tiene los hobbies que tiene.

25.8.09

Prohibamos las chonis, no los móviles

Claro, habrá quién piense que una cosa llevará a la otra, pero ¿para qué arriesgarse?

Imaginen: España, país miembro de la Unión Europea y eterno, aspirante al G7. En esta nación imaginaria, un Anómalo va a repostar gasolina. Antes de darse cuenta de que no tiene coche y que una vez más ha sido derrotado por un irreductible consumismo, ve este cartel y flipa:

(si clicas se ve más grande. Con perdón)

Vayamos por partes. En primer lugar, me gustaría saber quién fue el genio que decidió que palabras como "boquerel" son las más apropiadas para un el texto de unas instrucciones de seguridad.

Pero a lo que vamos: los teléfonos móviles. No me dejan llamar por teléfono, ni siquiera a los bomberos porque saqué el pitorro lleno de llamas mientras consultaba en un diccionario qué es un "boquerel". A lo mejor temen que telefonée a la RAE y descubra que ¡"boquerel" no existe! ¡Toma ya! ¡Comeos vuestro boquerel! Er... con perdón.

Dice el código de circulación:

Los propietarios de aparatos distribuidores de combustibles o empleados de estos últimos no podrán facilitar los combustibles para su carga si no está parado el motor y apagadas las luces de los vehículos, los sistemas eléctricos como la radio y los dispositivos emisores de radiación electromagnética como los teléfonos móviles.

Parece ser que en próximas reformas tienen previsto prohibir recoger autoestopistas en camisón situadas cerca de una curva. También se estudia incluir un apéndice en el que se relate los pormenores de una divertida historia que implica a Ricky Martin, un perro y un tarro de paté o mermelada.

Dejando aparte que apagar todos los "dispositivos emisores de radiación electromagnética" incluiría la necesidad de matar a todos los seres vivos del entorno para impedir que emitan calor en forma de infrarrojos, la DGT ha dado rango de norma a una leyenda urbana. En La Vanguardia situaban su origen en un bulo que circuló de correo electrónico en correo electrónico. Curiosamente, nunca se menciona la "emisión de radación electromagnética", sino que en todo caso habría sido un fallo del terminal. Tal vez una batería en mal estado podría producir una chispa. Tal vez.

En ese caso, sería más práctico prohibir el uso de cualquier aparato que se alimente mediante baterías. Incluidas cámaras digitales como la que usé para tomar la fotografía de arriba. Ejem.

¡Malditos paparazzi!

Los Cazadores de mitos dan una explicación mucho más creíble a por qué algunas gasolineras arden en llamas: las mujeres. Especialmente las chonis.

No se refiere al porno.


Por si no tienen 20 minutos sueltos, el experimento trata de volar una cabina con alta concentración de vapor de gasolina a base de llamadas telefónicas. Fracasa, claro. No tanto cuando se trata de provocar una chispa mediante electricidad estática.

El roce continuo hace saltar chispas, eso lo sabemos todos. También si nos referimos a la ropa. Parece ser que es muy frecuente que las mujeres (más que los hombres), se sienten en el coche mientras están repostando. Eso produce fricción entre su ropa y el asiento, cargándose así de electricidad estática. Mucho peor con fibras sintéticas, de ahí que incidamos tanto en la importancia de las chonis.

Esta carga se elimina fácilmente tocando cualquier elemento conectado a tierra. Pero puede ocurrir que el conductor no llegue a descargarse antes de retirar el "boquerel" del depósito. En ese caso, una chispa puede saltar justo en uno de los puntos con más concentración de vapores inflamables combinados con oxígeno, dando lugar al incendio y posible explosión subsiguiente.

Lo terrible del caso no es que te prohíban usar el teléfono móvil en las gasolineras. La tragedia es que se lo permitan usar, en general, a los que creen que al resto nos interesa la mierda de reggaeton que escuchan.

22.7.09

Quesito azul

Usuarios de reader, les recomiendo entrar directamente en el blog para captarlo en toda su grandeza. Vamos, que los reader lo mismo les hacen spoiler al comerse el cambio de color de algunos caracteres.

Adivinen alegremente el país descrito por el siguiente fragmento de la guía de viajes Lonely Planet:

"[...] En consecuencia los alemanes no pueden celebrar su país con la misma inocencia que otras naciones porque el estigma es demasiado grande. A la mayoría de los deportistas más famosos habría que presionarles inistentemente para oírles prorrumpir en cantos patrióticos antes de una competición importante. Y a muchos alemanes del este habría que obligarles por ley para oírles cantar.

¿Cómo podría un alemán sentirse orgulloso? El país debatió esta candente cuestión en 2001 cuando un político conservador abrió la caja de los truenos al decir que se sentía "orgulloso de ser alemán". Desgraciadamente eso era lo que decían los nazis durante sus manifestaciones [...]"

Porque el König Ludwig II es el König Ludwig II aquí y en la China Popular.

10.7.09

El Trivial Pursuit miente: el caso Tesla

Está en la sabiduría popular que cuando juegas al Trivial y caes en una casilla marrón, en caso de desconocimiento total lo mejor es responder “Miguel Hernández”. En cualquier tema, si la pregunta tiene que ver con cantidades, lo más probable es que aciertes si contestas “todos” o “ninguno”. Otra respuesta para ignorantes es que la radio la inventó un tal Marconi.

Bien, es cierto que él inventó una radio, pero no fue el primero. Quince años antes el gran Nicola Tesla abriría el camino que, con los años, nos lleva a Federico Jiménez Losantos. El científico Croata realizó varios experimentos en la primera mitad de la década de 1890 mediante los cuales fue capaz de transmitir una señal a decenas de kilómetros de distancia valiéndose de las ondas hertzianas.

A Tesla lo interpretó Bowie en El truco final y eso da muchos puntos de molar

Desgraciadamente, un incendio destruyó el laboratorio de Tesla en 1895, uno de los motivos que restrasó la solicitud de patente de las aplicaciones radiofónicas hasta 1897. Entre medias, en 1896, un joven italiano afincado en Londres registró su propio sistema de telegrafía sin hilos. Y lo más importante: empezó a forrarse.

Si creen que la burocracia es lenta ahora, piensen que a Tesla no se le garantizaron sus derechos sobre el desarrollo de la radio hasta 1900, justo antes de que Marconi solicitara los mismos para terreno norteamericano. La oficina rechazó su solicitud con menos ceremonias que un portero de discoteca impidiéndote entrar a “buscar a un amigo que se le ha acabado la batería del móvil y es muy importante”. No es el único parecido entre la administración y los puertas de garito, créanme.

El problema es que, como he dicho, Marconi se estaba forrando. En los primeros años del siglo XX, Su empresa había ganado tal peso que incluso contaba con un tal Thomas Edison entre los consejeros de la filial americana. Edison, además de ser uno de los científicos con más reconocimiento de Estados Unidos, era un mafioso y despreciaba a su antiguo empleado Tesla. Misteriosamente, en 1904, la Oficina de Patentes de Estados Unidos cambió de parecer y le arrebató la patente de la radio al hijo del Imperio Austro-húngaro para otorgársela al italo-británico.Cinco años después, en 1909, el jurado de los premios Nobel galardonaba a Guglielmo Marconi en la categoría de Física.

Entre tanto, empezó la batalla legal. Piensen que se enfrentaban una poderosa empresa multinacional (de la época) contra un hombre con serios problemas económicos y otros no despreciables de carácter psicológico. Tesla perdió sistemáticamente hasta 1943. En ese año ocurrieron dos cosas: la primera es que nuestro protagonista murió, con lo que siempre aporta eso al prestigio personal. La segunda es que la compañía de Marconi apretaba las tuercas al gobierno americano por el uso de su tecnología durante la Primera Guerra Mundial.”¿Tu tecnología?”, preguntó el Tribunal Supremo con aire inocente. “Pero si la radio la inventó Tesla. Mira, mira, si tengo aquí una patente suya de 1897”. Y así Estados Unidos reconoció lo que el Trivial no está dispuesto a admitir.

Todo este post viene por dos motivos: el primero, el aniversario del nacimiento de Tesla, que hoy conmemora Google. El segundo es que, en realidad, la radio la inventó Aleksandr Stepánovich Popov.

Un cachondeo, esto de la ciencia.

1.7.09

Los extraterrestres no verán el final de Lost

Muchos fans de Perdidos han especulado sobre la posibilidad de que todas las cosas que no entienden tengan que ver con alienígenas. Es lo mismo que pasa con Iker Jiménez, sólo que él aplica esta teoría hasta cuando no entiende el borrador de Hacienda. Hasta el momento, incluso algún que otro extraterrestre podría pensar que alguien de su familia estaba detrás de la dichosa isla.

Las ondas electromagnéticas sobre las que viaja la televisión analógica se expanden en línea recta y lo mismo que hacen falta repetidores para que sobrepasen una montaña, lanzamos emisiones televisivas al espacio desde hace décadas. Tal vez por eso los invasores de otros planetas son siempre tan agresivos. Según lo dicho, los amigos extraterrestres pueden ver la tele desde aquel discurso de Hitler que usan para comunicarse con nosotros devolviéndonoslo en Contact. Pero se acabó lo que se daba. Si usted creía que iba a ser difícil para su abuela adaptarse a la TDT, imagínese cómo será para un simpático habitante de Omicron Persei 8, ansioso por conocer el final de su serie favorita.

Un astrónomo del SETI, Seth Shostak, ha sido el primero (que yo sepa) en llamar la atención sobre este problema diplomático. Porque si a mí me molesta que me llamen cuando estoy viendo Los Soprano, qué será cuando esta gente no pueda saber quién ganó la edición del año que viene de Operación Triunfo (el apagón analógico se producirá en España el 3 de abril de 2010).

Como escépticos hay en todas partes, y si no pregunten en Izquierda Unida, hay quien cree que imposible que los primos de E.T. ni siquiera puedan sintonizar nuestras emisiones ahora mismo. Más allá de lo frustrante que sería poder coger La Sexta en Rigel 4 y no en la casa del pueblo de mis padres, las emisiones radioeléctricas se debilitan con la distancia por otras ondas que producen interferencias. El Universo es un lugar lleno de electricidad estática.

Podría aburrirles con especificaciones técnicas, pero lo cierto es que no las entiendo, así que vamos a las conclusiones de Shostak, que deduce que a 50 años luz, un kriptoniano cualquiera podría ver Smallville con sólo disponer de una antena del tamaño del estado de Texas. O su equivalente en pequeñas parabólicas o antenas caseras. Algo más que posible para una sociedad más avanzada que la nuestra. Y no me refiero a Suecia.

El problema es que eso es posible gracias a grandes concentraciones de energía en pequeños tramos del espectro electromagnético, características de la emisión analógica. En la TDT, la energía se reparte de manera uniforme y esos grandes picos desaparecen, con lo que para un hipotético (o aburrido) alien será mucho más difícil encontrar una emisión de nuestras teles, por mucho que zapee.

Yo sólo puedo agradecer a la gente que da concesiones televisivas que Intereconomía haya ido siempre en TDT. Los Predator podrían habérselo tomado como una provocación.

22.6.09

Garganta Profunda contra 'Garganta profunda'

Mucha gente cree que W. Mark Felt metió la pata cuando decidió que su alias en el caso Watergate sería Garganta Profunda. Se piensa que el muy inocentón se la comió (con perdón) cuando descubrió que se hacía llamar como una película porno titulada así porque su protagonista tenía el clítoris en la tráquea. Esta sinopsis es el conocimiento que no sirve para nada de regalo del post de hoy.

¿Hasta dónde debe llegar una chica para desembarazarse de su hormigueo?

¿Es posible que el tag de este bello y naïf cartel inspirara a Cindy Lauper?

Lo cierto es que Felt era el segundo al mando en el FBI cuando la agencia federal trató en vano de detener la carrera comercial de la cinta antes de que se estrenase, en 1972. Y también es cierto que él no se puso el sobrenombre. En realidad lo hizo Howard Simmons, editor del Washington Post, el periódico en el que trabajaban Carl Bernstein y Bob Woodward, que en sus primeros artículos se refería a él simplemente como “Mi Amigo” (“My Friend”). El pornazo vino a la mente de Simmons por lo que sea cuando Woodward le explicó que su fuente estaba muy bien introducida en los círculos (on the deep background) de Washington.

Como número dos del FBI a principios de la década de los 70, Felt tuvo que ser cuando menos consciente de la investigación que su agencia mantuvo en torno a su película homónima. Una investigación que dio lugar a un informe de 4.800 páginas sobre su director, Gerard Damiano.

Este documento ha sido desclasificado parcialmente hace poco a petición de Associated Press, gracias a la cual sabemos lo nerviosos que puso a algunos sectores del gobierno federal un estreno cinematográfico que consideraban como el triunfo de una revolución cultural y sexual. Otros, menos imaginativos o más previsores, hablaban simplemente de decadencia.

Lo curioso de este caso, como tantos otros, es el profundo estudio del material pornográfico que tuvieron que hacer los aspirantes a censores. Ahora mismo estoy intentando evitar que entre en mi mente la imagen de Rouco en una situación similar y... tarde. Qué ascazo.

Los agentes del FBI intervinieron copias de la película, se analizaron negativos y se entrevistaron a los miembros del equipo, incluida Linda Lovelace (ojalá existan por lo menos las transcripciones y lleguen a ver la luz). Gracias a la cooperación de Gerard Damiano un ayudante del fiscal general de Estados Unidos recomendó que se le tuviera en cuenta para la inmunidad.

Ya luego si eso decidirían cuál era el crimen.

Por supuesto, la operación fue un fracaso y, a pesar de que Nixon logró retirar Garganta profunda de las carteleras de 23 estados, la cinta se convirtió en un hito del porno y abrió las puertas del género al gran público. Y con "gran público" no me refiero (sólo) a señores orondos y con dificultades para relacionarse.

Su presupuesto de 22.500 dólares y otros 25.000 para música adicional fue adelantado por la familia Colombo de la mafia (pero esto al FBI le importaba menos). Los propios federales estiman que los beneficios obtenidos superan los 100 millones de dólares. Según los productores del documental Dentro de garganta profunda, la cifra real más próxima, teniendo en cuenta todas las fuentes de ingresos, sería de unos 600 millones de dólares en 2005.

Cómete esa, George Lucas.

Con perdón.

2.4.09

¿Y si no ligas por culpa del Ibex?

Históricamente se sabe que los índices bursátiles han afectado a las relaciones amorosas. Donde decimos amorosas podríamos decir contractuales. Y mejor lo dejo ahí, que me estoy liando.

Sin embargo, la Bolsa también puede afectar a las relaciones sentimentales sin necesidad de que tengas tus ahorros en Caja Castilla-La Mancha. Para explicarlo, un estudio de la Universidad de Illinois ha relacionado el índice Dow Jones, las conejitas de Playboy y el 11-S. Entre otras cosas.

Los científicos cogieron toda la colección de Playboy desde 1960 hasta 2007 y empezaron a hacer sus cosas. No, vamos a decirlo de otra forma. Se encerraron en su laboratorio a realizar sus exploraciones. No, tampoco. ¿Se trabajaron las revistas? Bah, a estas alturas, diga lo que diga va a sonar mal...

Las playmates del año, elegidas entre otros criterios por votación popular, sirvieron para que los estudiosos pudieran anotar cómo variaban en los gustos masculinos parámetros como edad, altura, peso, la proporción cintura-cadera y los índices de masa corporal. Podrían haber cogido la Vogue, pero era menos divertido.

Esos datos se pusieron en relación con otros como las fluctuaciones del Dow Jones, índices de confianza del consumidor y medidas de sufrimiento más existencial que cualitativo como el Reloj del Juicio Final y el punto de inflexión que supusieron para los americanos los atentados del 11 de septiembre de 2001. Lo mejor de todo esto debe ser el día que les explicas a tus compañeros de departamento en la Universidad que tienes planeado todo esto. Y verles la cara.

Luego esperas que te traigan esta ayudante para la investigación. Pero ella está investigando cosas importantes, que lleva bata blanca.

El resultado es que, efectivamente, los gustos masculinos varían en función de las condiciones de seguridad material y existencial. En épocas de crisis, los hombres buscan mujeres que muestren en sus formas una mayor capacidad para encontrar recursos que para reproducirse: básicamente más maduras y con una buena distribución de la grasa corporal, despreciando las variables de altura y peso. Esto significa que en época de crisis los implantes mamarios no son una buena inversión. Vamos, que lo que Ana Obregón gana por un lado, lo pierde por el otro.

Por el contrario, en eras de prosperidad, los hombres buscan mujeres con las que puedan reproducirse. Ahora es cuando está claro que todo es a nivel antropológico y preconsciente. Si había dudas. Por eso busca chicas más jóvenes y con más agarraderas.

Y todo esto lo que explica es por qué ahora mola más Halle Berry que Scarlett Johansson.

16.12.08

Palabras Marx, palabras menos

Cuando alguien dice que os Marx practicaban un humor absurdo, siempre me pregunto cómo serían las cenas en casa del autor de El capital y su mujer. Porque a Groucho, Chico y Harpo no se pueden referir. En todo caso a Zeppo.

El supuesto humor surrealista de los hermanos es en realidad atribuible a los traductores de sus películas. Hay un diálogo en el que Groucho y Chico hablan de impuestos, dólares, Texas y Dallas:

Groucho: Taxes?

Chico: Texas! I gotta cousin in Texas!

Groucho: No TAXES! Dollars! Taxes!

Chico: Yeah, that's right, Dallas, Texas!

El diálogo original juega con la pronunciación pretendidamente italiana de Chico que lleva a confundir "dollars" con "Dallas" y "Texas" con "taxes" (impuestos). Yo, como soy tonto, me río con las dos versiones.

Para seguir riéndose con (y de) algunas de las aportaciones de los geniales traductores, léanse este bonito artículo de Sara Brito en Público. Esta es una de las escenas que menciona en su texto:

Y si alguna vez creen que mis chistes no son graciosos, la culpa es del que los pasa al español.

Es duro para una broma verse como un señor bajito y con bigote.

2.12.08

El oficio más antiguo del mundo

Si hay un clásico en el mundo del humor, ese es el sketch del loro de Monty Phyton.


Sí, bueno, este tiene sus añitos. Pero cuando digo clásico me refiero a la Grecia del siglo IV. Cambien el concepto "loro" por "esclavo" y ya lo tienen.

El plagio lo ha destapado William Berg, un profesor de lenguas clásicas americano. Tampoco él ha sido muy original: no ha hecho más que traducir Philogelos: el adicto a la risa, un texto de Hierocles y Philagrius, los Cruz y Raya de la Grecia clásica.

Porque la profesión más antigua del mundo será la que todos están pensando, pero mucho antes de tal transacción, hubo una mujer con un ataque de risa. Y así empezó un oficio que, no nos engañemos, no ha avanzado mucho. Porque los leperos no son mucho más risibles que los abderitas y porque en una consulta médica de Atenas ya podía oírse el siguente diálogo:

- Doctor, cuando me levanto estoy mareado, pero media hora después ya estoy bien.

- Pues levántese media hora después.

Ya no me siento un adelantado a mi tiempo.

Todo esto lo cuenta muy bien Javier Yanes en Público.

13.11.08

Cuéntaselo a tu osito

Todo el mundo necesita un osito de peluche al que contarle sus problemas. Especialmente si esa persona es la chica que te gusta y tú eres un pringao.

Ejem. Dicen. Er... no es que yo lo sepa por experiencia propia.

Lo que es bueno para las y los adolescentes con exceso de hormonas, también es bueno para los programadores informáticos. Rob Pike y Brian W. Kernighan lo demuestran en en La práctica de la programación (The practice of programming). En el capítulo que dedican a cómo depurar código, uno de los puntos recomendados es "explicarle tu código a alguien". En su experiencia, como en la nuestra, muchas veces basta contarle tu incidencia al técnico para que la respuesta acuda a tu mente: "¡Oye! ¿Te acuerdas de cómo se hacía la derivación parcial de... vale, ya".

Pero tengamos en cuenta que hablamos de un departamento de programación, concretamente el de Princeton. ¡Informáticos! ¡Los informáticos no hablan entre ellos! Ni con otros seres vivos que no estén hechos de ceros y unos, si pueden evitarlo. Lo mismo que los blogueros, pero entendiendo cómo funcionan las cosas.

Para solucionarlo, los autores explican en su libro que en el centro de computación de su universidad tienen un osito de peluche junto al escritorio del tutor. Los alumnos están obligados a contarle sus problemas de programación al muñeco antes de hablar con el encargado humano.

Un porcentaje muy bajo de estudiantes pasan del guardián de trapo.

Asorey me puso sobre la pista de esta historia y el mérito es suyo.