2.4.09

¿Y si no ligas por culpa del Ibex?

Históricamente se sabe que los índices bursátiles han afectado a las relaciones amorosas. Donde decimos amorosas podríamos decir contractuales. Y mejor lo dejo ahí, que me estoy liando.

Sin embargo, la Bolsa también puede afectar a las relaciones sentimentales sin necesidad de que tengas tus ahorros en Caja Castilla-La Mancha. Para explicarlo, un estudio de la Universidad de Illinois ha relacionado el índice Dow Jones, las conejitas de Playboy y el 11-S. Entre otras cosas.

Los científicos cogieron toda la colección de Playboy desde 1960 hasta 2007 y empezaron a hacer sus cosas. No, vamos a decirlo de otra forma. Se encerraron en su laboratorio a realizar sus exploraciones. No, tampoco. ¿Se trabajaron las revistas? Bah, a estas alturas, diga lo que diga va a sonar mal...

Las playmates del año, elegidas entre otros criterios por votación popular, sirvieron para que los estudiosos pudieran anotar cómo variaban en los gustos masculinos parámetros como edad, altura, peso, la proporción cintura-cadera y los índices de masa corporal. Podrían haber cogido la Vogue, pero era menos divertido.

Esos datos se pusieron en relación con otros como las fluctuaciones del Dow Jones, índices de confianza del consumidor y medidas de sufrimiento más existencial que cualitativo como el Reloj del Juicio Final y el punto de inflexión que supusieron para los americanos los atentados del 11 de septiembre de 2001. Lo mejor de todo esto debe ser el día que les explicas a tus compañeros de departamento en la Universidad que tienes planeado todo esto. Y verles la cara.

Luego esperas que te traigan esta ayudante para la investigación. Pero ella está investigando cosas importantes, que lleva bata blanca.

El resultado es que, efectivamente, los gustos masculinos varían en función de las condiciones de seguridad material y existencial. En épocas de crisis, los hombres buscan mujeres que muestren en sus formas una mayor capacidad para encontrar recursos que para reproducirse: básicamente más maduras y con una buena distribución de la grasa corporal, despreciando las variables de altura y peso. Esto significa que en época de crisis los implantes mamarios no son una buena inversión. Vamos, que lo que Ana Obregón gana por un lado, lo pierde por el otro.

Por el contrario, en eras de prosperidad, los hombres buscan mujeres con las que puedan reproducirse. Ahora es cuando está claro que todo es a nivel antropológico y preconsciente. Si había dudas. Por eso busca chicas más jóvenes y con más agarraderas.

Y todo esto lo que explica es por qué ahora mola más Halle Berry que Scarlett Johansson.

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