23.2.10

El buen rumbo no depende sólo del buen piloto

Me gusta citar a los clásicos para reforzar mis argumentos. Por eso no dudo en parafrasear aquello de que juzgar una serie por un episodio piloto es como juzgar un libro por la portada. Y no lo digo yo, que lo dice John Stamos, el hombre que transmitió a las gemelas Olsen todo su conocimiento sobre los mullets.

Les digo esto para rescatarles un estupendo artículo de Antonio G. Gil-García (Antonio 3G, para los amigos), que al haber salido el sábado muchos se habrán perdido: Las series se la juegan en el primer asalto. Y también viene al hilo de lo que hablábamos ayer de Ciudad K. Si hilo más cosas, me convierto en un Zara.

La tesis del artículo viene a decir que con la diversificación del mercado, la televisión está derivando al gusto por el programa-evento, aparcando la hasta ahora ansiada fidelización del espectador. Lo que explica los habituales revienta-audímetros deportivos pero también la apuesta por las miniseries y el envoltorio de celofán de algunos estrenos. Piensen en el bombazo que supuso Crepúsculo para Antena 3. Y para el gusto literario de toda la generación que esperemos que nos pague las pensiones sin ocupar cargos de responsabilidad en las editoriales.

Dicen los expertos del mercado audiovisual que esta tendencia también obliga a una serie a triunfar desde su primera emisión o a caer en el ostracismo, porque el público no da segundas oportunidades, porque la fragmentación, porque la TDT, porque... Porque mierdas.

Hay series con pilotos muy potentes que luego se confirman o se estrellan. Miren, por no ir más lejos, a FlashForward. Y al contrario, si los programadores no hubieran tenido un poquito de paciencia y saber hacer su trabajo, Cheers no hubiera pasado de su primera temporada. Al final tuvo once y un spin-off que duró otras tantas. En LaSexta, quizá por sus inicios poco ambiciosos, Bones ha podido multiplicar ¡por siete! su número de espectadores. En cuanto a series patrias, Aquí no hay quien viva acabó su primera temporada con el doble de cuota de pantalla que la obtenida su estreno. Esto por no citar los dos grandes fenómenos de la multiplicación de los ratings y los shares: Los Simpson y Belén Esteban.


¡Combo!

Detrás de lo que defienden los ejecutivos en el artículo de Antonio no hay sino la clásica filosofía neocon del beneficio inmediato y del fast food de los mercados. Y, miren, por abreviar les digo que una hamburguesa siempre nos hace un apaño, pero al final de la semana lo que echamos de menos son las albóndigas de la abuela o el arroz con leche de la mamá.

Alguien debería estudiar los antecedentes familiares de los tiburoncitos neoliberales.

4 comentarios:

Anna Blume dijo...

Lo que deberían entender los que toman decisiones en las cadenas es, por una parte, que la mayoría de nosotros tenemos una paciencia infinita (más de lo que creen) y por otra, que nos jode mucho que retiren series que hemos empezado a ver.
A mi no me importa seguir una serie que sea "lenta", no necesito que pasen miles de cosas en el primer capítulo. Pero ahora rara vez me arriesgo con los pilotos de estreno. Prefiero empezar a ver la serie cuando ya va por la segunda o tercera temporada y sé que no la van a cortar cuando se está poniendo interesante.
Porque no somos nosotros los que no damos segundas oportunidades, sino ellos mismos.
Lo que no acabo de entender es la metáfora de las hamburguesas y las croquetas, pero me ha dado un hambre...

Small Blue Thing dijo...

Menos mal que he llegado al último párrafo sin darle al comment, porque me estaba encabronando cosa mala.

Anómalo dijo...

Anna Blume, hay un punto muy interesante en eso que dice: el factor estreno cada vez está más atenuado por el factor "primero me espero a que lo vean otros y me lo recomienden y luego ya si eso me lo veo en la web". Seguimos sin concederle al visionado en diferido la importancia que tiene. La culpa, como viene siendo habitual, es del sistema económico basado en los spots tradicionales.

Small, ¿pero qué me dice? ¡Si empiezo citando a John Stamos!

TELEpatético dijo...

Por cierto, yo empecé a coleccionar Cheer's en DVD pero me quedé en la cuarta temporada. ¿No piensan sacar más? Pandilla de garrulos!!!

En cuanto a los primeros episodios, hombre, también Farmcia de Guardia acabó multiplicando ¿por mil? su audiencia inicial y multiplicando los capítulos previstos (que eran 52, para un añote entero si mal no recuerdo).