25.1.12

En Alcatraz por error

Después de ver tres capítulos de Alcatraz, la nueva serie de JJ Abrams, noté que había algo que parecía fuera de lugar. Y no me refiero a los pechos de Sarah Jones.

Hablo más bien del papel de Emerson Hauser, que parece escrito a la medida de Terry O'Quinn, el Locke de Perdidos. He rebuscado entre las fotos del día del casting para comprobar mis sospechas.


"¿Qué si estoy seguro de que este es mi currículum? Tú dáselo a JJ, pero dile que he cambiado el teléfono. Apunta".

Y así, suplantando identidades, Sam Neill acabó en Alcatraz.

5.12.11

Los ángeles no tienen sexo, pero sí alas

Si la expresón “dejar volar la imaginación” tuvo sentido alguna vez, tuvo que ser en referencia a Solo los ángeles tienen alas. Y los clásicos del cine se comentan con esta rotundidad o no se comentan en absoluto.



Así comienza mi última columna en The luxury. Y como me he gustado mucho más que el sombrero en el que podrías servir nachos con guacamole de Cary Grant en la película, os lo enlazo aquí.

14.11.11

Anomalario de luxe

El mundo del lujo ya no es lo que era. Todo empezó cuando un programa protagonizado por Belén Esteban decidió ponerse la coletilla "de luxe". De ahí a que yo merodeara por los antaño luminosos vericuetos del glamour había un paso. No tengo muy claro si hacia atrás o hacia adelante.

El caso es que a partir de ya podrán ustedes leerme cada semana en The luxury journal. Les hablaré de series y de cine con mi habitual falta de vergüenza.

He aquí dos bellos ejemplos:


Una serie que traza el retrato de un periodo épico en la configuración del país, estrenando la libertad, cuando todo estaba por definir y la gente se duchaba poco. Dicho así podría estar hablando de Cuéntame, pero los más avispados lectores habrán notado por el título del post que la cosa va de   vaqueros de los que no tienen pata de elefante...




Con el horario de invierno, la noche cae como una venganza. Hace frío, llueve, y la idea de salir a la calle parece tan hostil como una reunión de las cinco familias de la mafia de Nueva York. Hace falta un plan alternativo y el estante de los DVD me hace una oferta que no puedo rechazar: El Padrino Parte II...


Y con esto les dejo, que veo que me están saliendo a recibir las vecinas de la nueva web:

Imagino esta escena con "Agradecida y emocionadaaaaa..." como música de fondo. Así sé que estoy enfermo.

3.11.11

Voy a defender a Telecinco

No es porque sea accionista de Telecinco, que lo soy, y me estén minando la cartera de anunciantes, que lo están haciendo. Si fuera así de ruin ya estaría presidiendo algún país del núcleo duro de la Unión Europea. Es solo que no me parece que la siguiente sea una buena noticia:


A muchas personas del timeline de mi twitter parece ser que les ha parecido sumamente inmoral el contenido ofrecido por el programa que Jordi González conduce con mano de hierro y sin avisador de radares. Seguramente a mí también me lo parecería si le hiciera el más mínimo caso a este tipo de espacios. Pero, ¿saben qué? Cuando algo no me gusta en televisión no lo veo y recomiendo a mis amigos que no lo hagan. Y si el conjunto de los espectadores rechaza un contenido, no se preocupen que durará menos que la carrera musical de Javier Cárdenas.

El nunca lo har... Ya, bueno, ejem. Sigamos con el post.

La reacción de unos cuantos pesos pesados de Internet, sin embargo, ha sido exigir a las marcas que se anuncian en La noria que dejen de hacerlo. Y yo me he acordado inmediatamente de lo feo que nos pareció que los anunciantes se retiraran de Skins o de The Playboy club o las presiones para boicotear a un medio crítico con la visita de Benedicto Equis Uve Palito el pasado verano. Vale, de este último no me he acordado inmediatamente, pero para algo pagamos Google, ¿no? Tirando de buscador podríamos llegar a casos más lejanos en el tiempo y seguramente más graves.

En aquellas ocasiones, nos pareció mal que una panda de beatos, seguramente no mayoritaria, pudiera presionar a las marcas para, a su vez, afectar a la libertad creativa y artística de los responsables de las series y la libertad de expresión de la redacción de Montilla Digital. Ahora no  porque, como dirán los integrantes de la actual masa enfurecida, no es lo mismo. Y es posible que hasta tengan razón. Pero ¿qué pasará cuando el Banco de Santander decida que quizá a sus accionistas les ofenda algunas de las cosas que se dicen en Salvados? ¿O cuando H&S crea que sus clientes pueden sentirse incómodos por la España casposa que hay de fondo en Cuéntame? ¿O L'Oreal decida que sus compradores tienen derecho a ver a gente guapa y obligue a los informativos a contratar solo a...? Oh, vaya. No podemos llegar a tiempo a todo, ¿verdad?

El caso es que debéis pensar que si aplaudimos y promovemos los boicots de las marcas a ciertos contenidos televisivos, no estamos promoviendo una democracia audiovisual, sino que nos estamos despojando como espectadores de nuestras armas y se las estamos cediendo a otros. En este caso, por ejemplo, a la persona que aprobó esta campaña:



4.10.11

Telecinco le hace la rima a sus espectadores en Internet

Las televisiones apuestan cada vez más por Internet. Yo soy más de ir al corredor de apuestas del barrio de toda la vida, pero allá cada uno. Además, también están empezando a considerar la Red como una ventana de emisión más.

Inciso: en mis conferencias (cuando llamo a casa de mis padres desde fuera) es frecuente que alguien (mi madre) me pregunte de dónde viene el concepto "ventana de emisión" referido a la tele. No está clara la etimología aunque en el caso de algunos canales parece que viene de aquellos alegres tiempos en los que en las ventanas de Madrid podía oírse el simpático grito de "agua va". En algunos programas del corazón también reciclaron el concepto de ese grito y lo llamaron "cebo".

Como les decía, Internet es otra forma de que los espectadores accedan a sus series y programas favoritos y también una vía para que las cadenas de televisión patrias den una segunda vida a sus contenidos. Así puedes repasar tus capítulos favoritos o quedarte extasiado una y otra vez con duelos actorales del nivel del de Antonio Hortelano y Kira Miró en Punta Escarlata. Duelo en el sentido recogido por la RAE en la segunda acepción de la palabra.

En Telecinco creen profundamente en las segundas oportunidades para sus productos, pero no para sus espectadores. Los responsables de su web consideran que el público tiene que ver las cosas cuando toca: en su emisión por televisión. Y si no llegas, le pides a tu cuñado que lo grabe, porque si quieres verlo en su web te garantizan que te enterarás de lo que pase en el capítulo de turno... antes de verlo. Titulares revelando nombres de asesinos, capturas de player con el último plano del episodio... Les pondría ejemplos, pero no soy tan cabrón.


Si los responsables de la web de Telecinco editaran DVDs.

Agradezcamos siempre esas iniciativas para recuperar público para las series y programas de televisión entre los espectadores que a veces tenemos vida social y nos vemos obligados a recurrir a Internet para ponernos al día. Pues eso: gracias, Megavideo.

Bonus track: Es posible que el equipo web de Telecinco sí haya editado algún DVD. Concretamente, el de El planeta de los simios de Charlton Heston.

5.8.11

Titular 'Punta Escarlata' y que no sea porno

Si se acuerdan de cuando dijeron que Cuatro estaba preparando su versión de Happy Town, son ustedes dignos concursantes de Saber y ganar: tanto por lo amplio de su memoria como por lo poco selectivo de la misma.  Personalmente, vi uno o dos capítulos de Happy Town, a su vez vendida como la nueva Twin Peaks y pasé a otra cosa. Y sin haber comprado aún la caja de El ala oeste.

El caso es que la "versión de Cuatro" se ha empezado a emitir por fin en Telecinco. Se titula Punta Escarlata y tengo que decir que es bastante satisfactoria y que, por suerte, no creo que tenga mucho que ver con el supuesto original. Por si alguien anda despistado, la cosa va de la desaparición de dos niñas en un pueblo hace unos cuantos años. El caso está cerrado hasta que otra niña de repente atraviesa medio país para, sin saber muy bien por qué, señalar el lugar donde están enterrados los cadáveres. A partir de ahí, policías que quieren atrapar al asesino en un pueblo más lleno de sospechosos que uno de esos que organizan excursiones para ver Salvamé.

El género es una especie de thriller con toques de paranormal. Lo más sobrenatural de todo sería el casting de Antonio Hortelano, eso sí. Me gusta sobre todo que se apueste por series de este corte en España, que se produzca para un público adulto y que podamos ver series sin niños y abuelos. Aunque los hay, al menos no protagonizan un trama impuesta por algún genio del marketing de antena. Pueden cambiar la palabra "genio" por cualquier otra que les guste como "muceta" o "Godzilla".

"No, no: tu compañero de reparto no es el de la camilla, es el del pelo largo".

Lo importante es que la intriga está más o menos bien dosificada. El "más o menos" le viene de mi clásica queja con las series españolas. Todos juntos: ¡dura demasiado! Con 90 minutos por episodio, los guionistas tienen claro donde tienen que acabar el capítulo para dejarlo en alto, pero están obligados a rellenar por el camino con momentos que apenas parecen aportar algo al desarrollo real de las cosas. Lo que en política vendrían a ser las elecciones generales.

En el lado negativo no voy a hablar de algunos miembros del reparto porque no me gusta decir obviedades, así que voy a quejarme de la web de Telecinco, concebida bajo la premisa de "si no lo veis en la tele, pagaréis por ello". Pagaréis porque hay una opción para ver el capítulo en HD abonando 1,06 euros, lo que me parece una barbaridad para un capítulo de una serie ya estrenado. Por 40 céntimos más te puedes adelantar al estreno del siguiente, más razonable porque ya estaríamos hablando de adicciones y los vicios se pagan. Por más que algunos famosos cobren por ellos.

La opción de visionado normal es "gratuita"entendiendo por tal que no entregas dinero, pero que te expones a que te corten el capítulo cuando les dé la gana para cascarte un anuncio. En mi caso, siempre el mismo, de un helado que ya no probaré por principio, y con un criterio de corte que sonrojaría al equipo de continuidad de Antena 3.

Como si la competencia en Internet siguieran siendo otras cadenas sin pudor a la hora de mutilar, cuando en este caso la competencia serían las webs de descarga directa, los torrents o, qué demonios, los fabricantes de aparatos de grabación. Entiendo que tenga que "pagar" con un visionado de publicidad que me hagas el favor de tener el capítulo que me perdí disponible, pero una cosa es cobro y otra castigo y humillación. ¿Se habrán creído que son un banco?

20.7.11

Quiero saber cómo traducirán Wilfred

A veces tengo estas curiosidades idiotas: cómo traducirán el título de Wilfred, en qué nuevo programa pondrán a Belén Esteban... Sé que cualquier cosa que prevea se verá ampliamente superada en absurdo por la realidad.

Les cuento a los que no estén al cabo de Megaupload: Wilfred es el título de la nueva serie de Fx que adapta un original australiano. También es el nombre del perro de la vecina de Ryan, el protagonista interpretado por Elijah Wood. Hasta aquí, todo normal, salvo por eso de que la gente se esté creyendo a Wood haciendo de algo diferente a un hobbit. La locura de la serie es que todo el mundo ve a Wilfred como un perro más, salvo Ryan, que ve... mejor os enseño una foto:

Elijah Wood no tiene muy claro que romper el encasillamiento actoral sea siempre buena idea.

Un tipo vestido con un disfraz sospechosamente parecido al del anuncio de Vodafone, que además de porrero, borracho y experto en manipular a Ryan, es un perro. Quiero decir que olfatea traseros, se babea y no distingue los colores. Una lástima, porque salvo por esto último, podría presentarse a alcalde en algunas localidades catalanas.

Si están desconcertados por esta pequeña sinopsis, no quiero ni contarles cómo estoy yo después de ver cuatro capítulos. Todavía no sé si es una genialidad o un pufo tremendo. Creo que la palabra "bizarra" se inventó para esta serie. Y para los profesores resfriados. Clique aquí si ha entendido el chiste.

El ambiente de la serie es incómodo. No en el sentido de vergüenza ajena de Ricky Gervais, sino porque los abusos de Wilfred y la tontuna que arrastra Ryan a veces dan ganas de zarandear a Elijah Wood. Si nos algo de lo que uno tenga ganas así en general.

Tampoco es una incomodidad que lleve a la reflexión profunda de las grandes verdades de la vida. Al final las lecciones que Wilfred intenta inculcarle a Ryan no están muy alejadas de la moralina de La hora de Bill Cosby, aunque con drogas blandas en lugar de jerseys lisérgicos. La trasgresión puede ser más impactante en un país como Estados Unidos en el que un porro puede arruinar una carrera política. Aquí lo que más indignaría sería el que no rule, por lo que una vez pasado el impacto del "hala, qué brutos", esperamos que haya un desarrollo. Aunque lo mismo pensábamos de Intereconomía y ahí sigue.

Hay buenos chistes, casi todos a costa de la naturaleza perruna de Wilfred, pero no tengo claro que la broma aguante toda una serie. Aunque fíjense lo que pasó con Ana Obregón haciendo de niñera sexy.

Si son ustedes muy aficionados a la televisión, que no es lo mismo que verla muchas horas desde que existe Salvamé, déjense pasar por un par de capítulos. Aunque solo sea por experimentar. Eso sí: tengan en cuenta que esta última frase parece que es lo mismo que pensaron los guionistas. Antes de ponerse a escribir.