31.7.09

Mi reino por un caballo

Lo que podría ser el grito de un confuso yonki en pleno síndrome de abstinencia. Pero no, es que yo quiero un caballo. Este:

No es sólo que aparezca en un cuadro en el castillo de Nymphenburg, uno de esos que construyó mi admirado Luis II de Baviera. No es sólo que aparezca en dicho cuadro zampándose la merendola de alguien. No, eso son minucias. Lo importante es que...

... ¡se llama como yo!

Trágate esa, Comet.