5.5.11

Black Books, la serie que no vería AR

Cualquier excusa es buena para sacar a la luz una reliquia inglesa. Y no lo digo por la presencia de la reina de Inglaterra en la boda de su nieto. Hace unos meses estaba de vinos con La Fallera Cósmica elucubrando sobre librerías, que para ambos han sido en algún momento el lugar donde pasar la resaca del domingo y cobrar por ello. De repente me dijo: "¿conoces Black books?". "Hum...", medité yo, "¿vale Sabor a hiel?".

Pero no, resulta que Black books es una comedia del Channel 4 inglés sobre una pequeña librería. La Fallera se pasó varias horas jactándose de conocer una serie de la que yo no había oído hablar, así que no tuve más remedio que inventarme algunas para quedar por encima. Creo que es el método de algunos directivos para diseñar las estrategias de ficción en algunas cadenas.

La serie se estrenó en 2000 y duró tres temporadas. Temporadas inglesas, ojo: un total de 18 capítulos. Tardan menos que en ver todo lo que tiene que ofrecer Salvamé un viernes cualquiera. Con la diferencia de que Black books es de las series con las que más me he reído. Noten que el matiz está en el "con". El punto de partida, como les decía más arriba, es una librería, su dueño, su empleado y compañero de piso y la vecina esquizofrénica. Dicho así, les podía haber salido Farmacia de guardia.

La diferencia está en la acidez y el absurdo. Bernard Black es un borracho misántropo capaz de vender libros mutilados al que le intenta regatear. Manny es todo lo contrario: un optimista irredento capaz de acabar ejerciendo de policía por no llevar la contraria. Y Fran es el punto intermedio entre ambos que no duda en engañar a un maestro de música ciego con tal de no quedar mal. Siempre he creído que es un capítulo basado en la vida real de Álex Ubago.

 Manny usando técnicas vistas en la fnuck. Aunque allí no lo hacen para vender los libros.

Si se fijan, es una especie de Seinfeld si hubiera caído en la marmita del absurdo de pequeño. El capítulo en el que dos personajes se esconden debajo de la mesa de un restaurante y tienen allí otra mini barra con camarero da la muestra del tipo de humor.

El guión funciona por lo absurdo, pero también por los actores. A Tamsin Grieg la conocía de ser la guionista snob de Episodes, así que mis grandes descubrimientos han sido Dylan Moran y Bill Bailey. Sin la gestualidad y el aspecto del segundo, la serie se queda en la mitad. Les recomiendo buscar por YouTube stand-ups de los dos, porque no tienen desperdicio.


Les dejo, que he quedado para dejarle la serie a La Fallera Cósmica, que me la ha pedido porque todavía no la ha visto.

Creo que le he enseñado ya demasiado sobre crítica televisiva.

2 comentarios:

Anna Blume dijo...

Ay, me da penica que nadie haya comentado esta entrada. Señores espectadores del presente blog, ¡Hagan caso a Anómalo! (aunque sea por una vez). Esta serie de verdad que es la bomba. 98% recomendable.

Anómalo dijo...

Yo creo que no han comentado porque han ido corriendo a conseguir la serie. Eso es lo que creo. Sí. Ejem.